Mar Calvo
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27 Jul, 2018 - 11:00
Aprende a identificar el dolor de espalda según su causa

Aprende a identificar el dolor de espalda según su causa

Mar Calvo

Entre los tipos de dolor de espalda más frecuentes se encuentran la lumbalgia, la dorsalgia, la ciática y la cervicalgia. En este artículo hablaremos de cada uno.

Largas horas frente al ordenador, un estilo de vida sedentario, el estrés, coger demasiado peso, un golpe… Las causas del dolor de espalda son muchas y muy variadas. Tantas, que se estima que el 90% de las personas padecerá esta dolencia alguna vez en su vida. De hecho, es uno de los principales motivos de baja laboral.

Entre los tipos de dolor de espalda más frecuentes se encuentran la lumbalgia, la dorsalgia, la ciática y la cervicalgia. A continuación, hablaremos un poco de cada uno de ellos, para que aprendas a identificar los síntomas.

4 tipos de dolor de espalda

Dolor de espalda

1. Lumbalgia: el dolor de espalda en la parte baja

La lumbalgia es uno de los dolores de espalda más frecuentes. Se localiza en la parte baja de la espalda, a la zona que se encuentra entre la base de las costillas y el principio del muslo. La causa más repetida es una contractura muscular, aunque en ocasiones puede estar ocasionada por alguna enfermedad como una hernia discal o la degeneración de la articulación intervertebral.

De todas formas, las causas pueden variar en función de la edad. Mientras que en los más jóvenes el dolor suele ser por una distensión de un músculo, en los adultos mayores ocurre generalmente por una fractura o la degeneración de las articulaciones (artrosis, por ejemplo). Aun así, en el 80% de los casos de lumbalgia se desconoce el origen exacto.

Los síntomas más frecuentes son el dolor localizado, inflamación y contracturas musculares. También pueden producirse alteraciones del movimiento y/o de la sensibilidad (sensación de hormigueo o anestesia, por ejemplo).

2. Ciática: el dolor de espalda que llega hasta los glúteos

Se trata de un conjunto de síntomas relacionados con el nervio ciático, cuyo dolor también se localiza en la parte baja de la espalda. Pero en este caso, se irradia hacia los glúteos y las piernas.

La causa de la ciática es la comprensión de las raíces nerviosas del nervio ciático (las L4, L5 y S1). Incluso puede ser una causa de la lumbalgia. Sí que podría decirse que la ciática es una causa de la lumbalgia. También puede ser originada por malformaciones vertebrales, tumores, una hernia de disco lumbar, el estrechamiento del canal vertebral, una degeneración discal, la irritación de la articulación sacroiliaca, el embarazo, tejido cicatrizal que comprime la raíz nerviosa o infecciones localizadas en la parte inferior de la espalda.

Por lo general, los síntomas de la ciática son el dolor constante en una sola nalga o pierna, dolor que se agudiza al sentarse y hace difícil caminar. En ocasiones, en vez de dolor los pacientes lo que sienten es un hormigueo que les baja por la pierna. En función de la raíz nerviosa afectada, la sintomatología puede variar:

  • L4: Los pacientes notan dificultad para extender la rodilla y menos sensibilidad de las partes internas y delanteras de los muslos y piernas.
  • L5: La dificultad en este caso es para extender los pies. Se nota menos sensibilidad en los tres primeros dedos del pie.
  • S1: La zona afectada es el tobillo. También se nota menos sensibilidad en los dos últimos dedos del pie.

3. Dorsalgia: el dolor de espalda en la parte central

Si el dolor se localiza en la parte central de la espalda, concretamente entre la zona lumbar y la cervical, se habla de dorsalgia. Se asocia a la actividad diaria.

4. Cervicalgia: el dolor de espalda que llega hasta el cuello

El dolor se localiza en el cuello y es causado, sobre todo, por una sobrecarga muscular asociada a las malas posturas que adquirimos al hablar por el móvil o escribir en el ordenador. Algunos de sus síntomas son: pérdida de movilidad, rigidez, mareos y hormigueos en brazos y manos.

La mayoría de las cervicalgias se produce por una inflamación muscular o una disfunción articular. Otras causas pueden ser la artrosis, las irregularidades óseas o las anomalías de la anatomía de la espalda.

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