Mar Calvo
Mar Calvo
23 Jul, 2018 - 11:00
Lumbalgia: causas, síntomas y tratamiento

Lumbalgia: causas, síntomas y tratamiento

Mar Calvo

La lumbalgia es un dolor que se localiza en la parte baja de la espalda y que repercute en la movilidad normal de la zona. Las causas y síntomas varían con la edad.

Las estadísticas muestran que 8 de cada 10 personas va a sufrir lumbalgia a lo largo de su vida, con mayor probabilidad entre los 30 y los 55 años. Y es que esta patología puede presentarse tanto en personas jóvenes como en mayores, independientemente de si llevan una vida sedentaria o si trabajan en un área que implique un importante esfuerzo físico.

Viendo que el dolor de espalda y, más concretamente, la lumbalgia, es uno de los males de nuestros días, no está de más saber por qué se produce para tratar de reducir el riesgo de padecerla.

¿Qué es la lumbalgia?

Lumbalgia

Para empezar, es importante aclarar que la lumbalgia es un dolor que se localiza en la parte baja de la espalda y que repercute en la movilidad normal de la zona. Este dolor no es necesariamente causado por ninguna enfermedad (a veces sí que tiene su origen en una hernia discal o la degeneración de la articulación intervertebral). La causa más frecuente es una contractura muscular.

También debes tener en cuenta que la parte inferior de la espalda está conformada por varios elementos interconectados y superpuestos: articulaciones, discos intervertebrales, tendones, músculos, raíces nerviosas y nervios… Cualquier problema en uno de ellos puede causar lumbalgia.

Por ese motivo, los síntomas más frecuentes son el dolor localizado, inflamación y contracturas musculares. También pueden producirse alteraciones del movimiento y/o de la sensibilidad (sensación de hormigueo o anestesia, por ejemplo).

De todas formas, las causas pueden variar en función de la edad. De esta forma, en los más jóvenes, el dolor suele ser por una distensión de un músculo o parte blanda de la espalda, así como por una hernia discal. En cambio, en los mayores de 60 años el dolor suele estar provocado por una fractura o la degeneración de las articulaciones (artrosis, por ejemplo).

Síntomas de una lumbalgia

Los síntomas también pueden variar en función del tipo de lumbalgia. No existe una clasificación específica, pero sí se sabe que hay lumbalgias específicas e inespecíficas. La primera es aquella en la que se conoce la causa.

La lumbalgia inespecífica es en la que se encuadran el 80% de los casos, cuyo origen exacto se desconoce. Esta, a su vez, se puede clasificar en tres grupos:

  • Lumbalgias agudas. La evolución se sitúa entre 1 y 4 semanas.
  • Lumbalgias subagudas. Entre las 4 y las 12 semanas.
  • Lumbalgias crónicas. Supera los 3 meses.

La edad también influye en los síntomas. Así que vamos a listar los signos más comunes en función de dos grupos de edad:

Adultos jóvenes: de 30 a 60 años.

  • Dificultad para moverse, incluso para caminar o ponerse de pie.
  • Dolor que no se refleja en la pierna.
  • El dolor puede recorrer las nalgas, la ingle o los muslos, pero no suele pasar por debajo de la rodilla.
  • En ocasiones, espasmos musculares.
  • La zona duele si se toca.

Adultos mayores: más de 60 años.

  • El dolor suele presentarse por la mañana y al final del día.
  • El dolor nocturno es tal que puede despertar al paciente.
  • El dolor se agrava después de una actividad física.
  • Entumecimiento de la espalda.
  • Dificultad para doblar la cintura.

Prevención y tratamiento de la lumbalgia

Si quieres reducir las probabilidades de sufrir lumbalgia, los expertos recomiendan mantenerse activo físicamente y adoptar posturas correctas para no sobrecargar la espalda. Hay ejercicios que también ayudan.

En cuanto al tratamiento, los expertos recomiendan seguir una serie de pautas:

  • Evitar el reposo en la cama.
  • Mantenerse activo, dentro de la medida de los posible.
  • Evitar sobrecargar la espalda.
  • Seguir el tratamiento farmacológico prescrito, ya sean analgésicos, antiinflamatorios o relajantes musculares.
  • Hacer ejercicios suaves, como caminar o nadar.

Generalmente, la lumbalgia no requiere de una atención urgente. Pero si viene acompañada de síntomas como fiebre, pérdida de peso inexplicable, dolores abdominales fuertes, pérdida del control de los esfínteres o debilitación de las piernas, sí que hay que ir inmediatamente al médico.

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