Mar Calvo
Mar Calvo
24 Ago, 2018 - 11:00
Fibromialgia: la enfermedad que no se ve, pero sí se sufre

Fibromialgia: la enfermedad que no se ve, pero sí se sufre

Mar Calvo

En España hay más de tres millones de personas que padecen fibromialgia, una enfermedad crónica que se caracteriza por el dolor de todo el cuerpo.

Afecta a entre el 2% y el 7% de la población mundial, en España la padecen casi 3 millones de personas, no se conocen las causas exactas y no existe cura definitiva. Hablamos de la fibromialgia, una enfermedad que durante años se creyó que era psicológica pero que ahora se sabe que es real, que existe.

No se ve, pero se sufre. Porque lo que caracteriza a esta enfermedad (la OMS le otorgó esta consideración en el año 1992) es el dolor generalizado de músculos y huesos. De hecho, quienes la sufren saben bien lo que significa la frase “me duele todo el cuerpo”.

Este dolor, junto con la fatiga crónica, son dos de los más de 30 síntomas asociados a la fibromialgia. Las últimas investigaciones la califican como enfermedad neuroinmune, lo que implica que puede afectar a todos los sistemas de nuestro organismo.

¿Qué es la fibromialgia?

Fibromialgia

Si hubiera que describir la fibromialgia, de ella se podría decir que tiene una serie de características:

  • Es una enfermedad crónica para la que no existe una cura definitiva.
  • Puede afectar a personas de cualquier edad y sexo, pero las estadísticas muestran que la padecen sobre todo las mujeres de entre 20 y 50 años.
  • El dolor se produce en los músculos, huesos, tendones y articulaciones, pero no es una enfermedad articular.
  • Se perciben como dolorosos estímulos que en el resto de las personas no lo son (una presión ligera, por ejemplo).
  • El dolor puede venir acompañado de rigidez (sobre todo por las mañanas y con el reposo) y sensación de hinchazón en pies y manos. En ocasiones también de hormigueos en las manos.
  • Puede estar asociada a otras enfermedades. De hecho, podría ocurrir que los pacientes tengan otros trastornos crónicos, entre ellos síndrome de fatiga crónica, endometriosis, enfermedad inflamatoria del intestino, cistitis intersticial, trastorno de la articulación temporomandibular (ATM) o vulvodinia.
  • El dolor puede variar en función de la hora del día, de los cambios de temperatura o de la actividad realizada.
  • La enfermedad es crónica, pero no constante. Los brotes de dolor pueden tener fases de estabilidad y otras en las que empeoran.
  • El 90% de los pacientes de fibromialgia tienen cansancio, entre el 70% y el 80% trastornos del sueño y una cuarta parte sufre de ansiedad o depresión.
  • Otros síntomas que pueden darse son: dolores de cabeza, pérdida de memoria, dificultad para concentrarse, colon irritable o sequedad en boca y ojos.
  • No produce secuelas físicas, pero puede limitar la calidad de vida de los pacientes.

¿Cuáles son las causas de la fibromialgia?

Pese a que se trata de una enfermedad real, no se han establecido todavía unas causas claras. Sí se habla de que hay varios factores que pueden despertarla. Entre los agentes desencadenantes encontramos los siguientes:

  • Una infección viral o bacteriana.
  • Un accidente.
  • Ciertas enfermedades, como pueden ser la artritis reumatoide o el lupus eritematoso.
  • Hay una relación entre fibromialgia e intolerancia alimentaria.
  • La herencia genética no está descartada.

¿Existe tratamiento para la fibromialgia?

Tratamiento para la fibromialgia

Ya hemos dicho que no existe una cura definitiva para esta enfermedad, pero sí hay tratamientos que pueden reducir el dolor y los síntomas que lo acompañan. Normalmente se recetan analgésicos, relajantes musculares e, incluso, fármacos antidepresivos para aumentar los niveles de serotonina.

También han demostrado su eficacia la fisioterapia, la educación postural y el seguimiento de unos hábitos saludables, lo que implica una alimentación sana y equilibrada y la realización de ejercicio físico moderado de forma regular. Asimismo, se recomienda mantener un descanso adecuado, no consumir bebidas y alimentos estimulantes o evitar ruidos, luces y temperaturas extremas.

No obstante, cada persona evoluciona de forma diferente, por lo que corresponde al especialista hacer el diagnóstico y buscar el tratamiento más adecuado para cada paciente.

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