Ana Lopez
Ana Lopez
17 May, 2018 - 12:00
Trastorno por atracón: ¿qué es y cómo tratarlo?

Trastorno por atracón: ¿qué es y cómo tratarlo?

Ana Lopez

Según la Asociación contra la Anorexia y la Bulimia, el trastorno por atracón se caracteriza por la ingesta de comida de forma compulsiva y recurrente. En su origen puede tener semejanzas con la bulimia nerviosa, pero se trata de dos trastornos alimentarios muy diferentes.

Según la Asociación contra la Anorexia y la Bulimia, el trastorno por atracón se caracteriza por la ingesta de comida de forma compulsiva de forma recurrente.

En su origen puede tener semejanzas con la bulimia nerviosa, pero la diferencia radica en que una persona que padece trastorno por atracón no realiza conductas compensatorias (no vomita, no abusa de laxantes o diuréticos, ni realiza ayunos ni ejercicio físico en exceso).

Por tanto, el trastorno por atracón es ingerir grandes cantidades de comida en un corto espacio de tiempo. Con grandes cantidades de comida nos referimos a una cantidad muy superior a la que la mayoría de personas podrían tomar y asimilar en el mismo periodo de tiempo.

Diagnóstico del trastorno por atracón

Trastorno por atracón

En este tipo de trastornos hay algunos factores clave. El primero es la sensación de pérdida de control sobre el alimento que se está ingiriendo. La segunda clave es que este comportamiento se realiza al menos una vez a la semana durante un periodo de tres meses, y la tercera clave, que es lo que diferencia este trastorno de la bulimia nerviosa, es que no hay conductas compensatorias.

¿Cómo tratar el trastorno por atracón?

El trastorno por atracón como cualquier otro trastorno de la conducta alimentaria tiene que tratarse desde distintas perspectivas. En primer lugar hay que conseguir una alimentación saludable y normalizada. La alimentación es una parte importante de nuestra vida y, aunque a veces no lo analicemos así, la alimentación tiene un factor biológico, emocional y social.

  • Factor biológico: A través de la alimentación se obtienen los nutrientes para tener energía para vivir.
  • Factor emocional: En un trastorno de la conducta alimentaria el factor emocional es clave. Una baja autoestima, un excesivo perfeccionismo, sentimientos de soledad o de depresión. Todos estos componentes pueden hacer a una persona llegar a la conclusión de que pueden tomar el control que no tienen en otros aspectos de sus vidas a través de la comida.
  • Factor social: La comida está relacionada con los eventos sociales. Comidas con amigos o familiares, fiestas de cumpleaños, desayunos de trabajo.

Teniendo en cuenta estos tres factores, una de las medidas clave para tratar correctamente un trastorno alimentario es la terapia psicológica.

¿Qué siente la persona que padece un trastorno de la conducta alimentaria? ¿Qué le preocupa? ¿Qué le pone triste? ¿Qué sentimientos relaciona con la comida? ¿Cómo puede mejorar su autoestima? Todas estas preguntas tienen que ser tratadas en terapia. Cuando el paciente consiga equilibrar el resto de sentimientos u obsesiones que tiene de manera consciente o inconsciente en su mente, será mucho más fácil modificar los trastornos alimentarios.

¿Cómo actuar si un familiar o amigo tiene un trastorno por atracón?

El trastorno por atracón es realmente difícil de detectar porque las personas que lo sufren suelen sentir vergüenza por lo que están haciendo. Por ello, elegirán darse el atracón cuando estén solos, normalmente en casa (si sienten que es un lugar donde nadie les podrá molestar mientras lo están haciendo).

En general, las personas que sufren un trastorno por atracón suelen tener sobrepeso u obesidad, pero algunas de ellas no, por ello hay que mantener los ojos bien abiertos.

Algunos consejos básicos que pueden ser genéricos para otros trastornos de la conducta alimentaria son:

  • Pedir ayuda a un profesional.
  • Escuchar de una manera abierta y reflexiva.
  • Evitar discusiones sobre comida, peso y hábitos sobre comida.
  • Mostrar, con su ejemplo, una relación de comida, ejercicio físico y peso equilibrada.
  • Enfocarse en los aspectos emocionales de la conducta alimentaria, no sólo en el físico.
  • No decirle a la persona qué debe hacer.
  • Establecer límites para preservar su propio bienestar emocional.

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