Ana Lopez
Ana Lopez
23 Abr, 2018 - 15:00
Síntomas de la anorexia: los primeros avisos

Síntomas de la anorexia: los primeros avisos

Ana Lopez

Los síntomas de la anorexia son muchos y pueden variar de forma individual en cada paciente, pero siempre tienen que ser detectados por un profesional especializado que pueda llevar a cabo un diagnóstico y tratamiento adecuado.

Algunos de los síntomas de la anorexia son reconocibles por todos. Aun así, el diagnóstico, seguimiento y tratamiento siempre tiene que venir de manos de un profesional sanitario y de un psicólogo o psiquiatra que pueda determinar con exactitud el grado en el que se encuentra la enfermedad.

La anorexia es un trastorno de la conducta alimentaria por el que la persona siente un miedo intenso a ganar peso y rechaza mantener un peso por encima del valor mínimo normal.

Las personas que padecen anorexia tienen una fuerte distorsión de la imagen corporal y, con independencia de su peso, siempre se ven gordos. El 90% de los pacientes son mujeres.

Existen dos tipos de pacientes con anorexia:

  • Tipo restrictivo: Se limita la cantidad de comida que se consume pero no se recurre a atracones o purgas.
  • Tipo convulsivo/purgativo: El paciente recurre regularmente a atracones y purgas. Las purgas pueden ser con el uso de diuréticos y laxantes o con el abuso de ejercicio físico.

¿Cuáles son los síntomas de la anorexia?

Síntomas de la anorexia
  • Pérdida excesiva de peso en poco tiempo. Muchas de las personas que sufren anorexia tuvieron unos kilos de más en la infancia o en algún momento de su vida. Perder peso se vio como una cosa positiva y todo el mundo respondió a ese refuerzo positivo. El problema viene cuando nunca es suficiente.
  • Obsesión por la obesidad y un elevado deseo de seguir adelgazando.
  • Control constante del peso. Contar las calorías de los alimentos, medirse con cinta métrica varias veces al día o mirarse repetidamente en el espejo, son algunos de los síntomas de la anorexia más característicos.
  • Retraso del crecimiento de los niños.
  • Ausencia o retraso de la menstruación. Uno de los síntomas de la anorexia en las pacientes mujeres es la ausencia de la menstruación. Cuando esta ausencia es superior a tres meses se la conoce como amenorrea.
  • Realización de ejercicio físico constante y excesivo, principalmente tras la ingesta de comida. Hacer muchos abdominales, realizar entre 2 y 4 horas de ejercicio físico, todo es justificable para quemar calorías de forma rápida.
  • Progresivamente el paciente va evitando los encuentros sociales en los que haya comida de por medio (comidas y cenas familiares, cumpleaños, etc). La persona que sufre anorexia preferirá comer solo para que nadie pueda supervisar lo que come o la cantidad que ingiere.
  • Pérdida progresiva de los nexos sociales. El paciente de anorexia irá aislándose progresivamente. Principalmente, cuando comiencen los consejos de amigos y familiares sobre lo que debería comer o cuanto debería comer.
  • Alteraciones anímicas. Los pacientes de anorexia pasan por estados de depresión y/o ansiedad. A estos estados anímicos hay que sumarle la baja autoestima, que no es bien un síntoma de la anorexia, pero sí uno de los factores que ayudará al inicio de la enfermedad.
  • Empleo abusivo y no controlado de diuréticos y laxantes. A modo de purga, los pacientes de anorexia comerán cantidades normales, pero siendo conscientes de las calorías que pueden tener los alimentos, utilizarán diuréticos y laxantes para desecharse cuanto antes del contenido calórico de las mismas.
  • Uñas quebradizas y caída del pelo.
  • Niveles bajos de glucosa, de glóbulos rojos (anemia) y de glóbulos blancos. Además, pueden sufrir alteraciones en el riñón con niveles bajos de potasio.
  • Por lo general, los pacientes de anorexia tienen la tensión baja, descenso de la frecuencia cardíaca, alteraciones del ritmo cardíaco, etc…
  • Extremidades frías. Si bien no es un síntoma ni mucho menos decisivo, sí que es algo característico de los pacientes de anorexia.

Los síntomas de la anorexia son muchos pero, como indicábamos al inicio del artículo, su detección y diagnóstico tienen que venir siempre de manos de personal especializado.

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