Sara Calvo
Sara Calvo
20 Ago, 2018 - 14:00
Celulitis infecciosa: causas, síntomas y tratamiento

Celulitis infecciosa: causas, síntomas y tratamiento

Sara Calvo

La celulitis infecciosa es una enfermedad de la piel. Te contamos qué es exactamente, y cuáles son sus causas y sus síntomas.

Es importante no confundir la celulitis estética con la celulitis infecciosa. Hoy vamos a centrarnos en esta última, que es una infección en la piel causada por bacterias.

La parte del cuerpo a la que afecta es la parte intermedia de la piel, y en ocasiones puede repercutir al músculo. Por lo tanto, aunque el nombre sea el mismo, no tiene nada que ver con la celulitis que está asociada a la aparición de la piel de naranja.

La celulitis infecciosa perjudica tanto a la epidermis (la capa externa de la piel), como a capas más profundas de esta. Además, debido a que es una infección, suele ir acompañada de características como fiebre, dolores o inflamación.

Causas de la celulitis infecciosa

Causas de la celulitis infecciosa

La causa más común por la que puedes contraer la enfermedad de celulitis infecciosa es entrar en contacto con las bacterias estreptococos y estafilococos.

Cuando este tipo de bacterias, que pueden estar en personas, animales u objetos, logran atravesar las diferentes capas de la piel, puede desarrollarse la celulitis infecciosa.

Es posible, que hayas tenido contacto con estas bacterias, pero que no hayas sido infectada por ellas y simplemente las hayas portado. Por el contrario, hay algunos casos en los que sí atraviesa la piel, y los factores que hacen esto más sencillo son:

  • Tener un sistema inmunológico débil;
  • Tener úlceras;
  • Haber sufrido una patología vascular periférica;
  • Tener heridas superficiales en el cuerpo, causadas por ejemplo por una picadura de mosquito o una caída.

Existen algunos hongos que también pueden provocar celulitis infecciosa.

Síntomas de la celulitis infecciosa

Síntomas de la celulitis infecciosa
  • Fiebre, escalofríos y sudores. Ya que es una infección, se da una aumento de la temperatura como consecuencia de que el sistema inmunológico intenta acabar con las bacterias.
  • La piel toma una apariencia estirada, tensa y endurecida. A medida que la infección avanza, se origina un endurecimiento de la piel debido a la lucha entre las bacterias y el sistema inmunológico.
  • Náuseas y vómitos.
  • Inflamación e irritación o enrojecimiento de la piel que crece a la par que la infección se extiende ya que el cuerpo comienza a liberar distintos tipos de sustancias para combatir la infección.
  • Sensibilidad o dolor en la zona perjudicada.
  • Sentir la piel caliente en la zona enrojecida.
  • Retención de líquidos. Esto acontece debido a que las bacterias pueden dificultar la circulación adecuada de los líquidos.
  • Rigidez articular como causa a la inflamación del tejido sobre la articulación.
  • Erupción. Aparecen de manera repentina y crecen deprisa en las primeras 24 horas. Su extensión y tamaño variarán dependiendo de la intensidad de la infección.
  • Pérdida de pelo. Este síntoma no es muy frecuente.

Los síntomas propios de infección son los siguientes:

  • Piel caliente.
  • Cansancio o fatiga.
  • Estremecimientos o escalofríos.
  • Malestar general.
  • Dolores musculares.
  • Sudoración.

¿Cómo se trata la celulitis infecciosa?

El tratamiento más habitual para la celulitis infecciosa consiste en tomar antibióticos durante un cierto periodo de tiempo. La duración del tratamiento variará dependiendo de la gravedad de la infección.

Tomando antibióticos suele desaparecer a los 7 o 10 días. Si la infección es más intensa, se necesitará un tratamiento más prolongado en el tiempo.

Para prevenir la infección, puedes tomar algunas precauciones:

  • Protege tu piel manteniéndola hidratada.
  • Utiliza zapatos que se ajusten bien a tu pie pero que no sean muy apretados.
  • Protégete adecuadamente cuando vayas a realizar ciertos trabajos o deportes.
  • Aprende a cortar tus uñas de manera que no dañes la piel que está alrededor.

Si tienes una lesión en la piel, te aconsejamos que:

  • La cubras con una venda o tirita y la cambies cada día hasta que veas que se ha formado una costra.
  • La limpies con agua y jabón de manera cuidadosa, y la desinfectes.
  • Presta atención a cualquier signo de infección como dolor, enrojecimiento o secreción.

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