Mamen Muñoz
Mamen Muñoz
30 Ago, 2017 - 17:46
Leche de avellanas: cómo preparar en casa

Leche de avellanas: cómo preparar en casa

Mamen Muñoz

La leche de avellanas es una bebida vegetal que aporta muchos nutrientes, ideal para deportistas, personas con mucha actividad intelectual y para los niños.

La leche de avellanas es una bebida vegetal muy nutritiva y tremendamente fácil de preparar en casa. Se puede consumir tanto en dulce como en salado, agregándole otros ingredientes, como frutas o verduras. Su preparación no lleva más de un minuto en la licuadora, aunque se necesitan al menos ocho horas para dejar las almendras en remojo, para activarlas y disfrutar plenamente de todas sus propiedades.

Las grasas saludables que contienen los frutos secos son muy beneficiosas para nuestro organismo: mejoran nuestra concentración, combaten el colesterol malo, nos proporcionan grasas saludables, proteínas, minerales, y vitaminas (sobre todo E y del grupo B). Y se disfruta de ellas cuando preparamos recetas como la que vamos a compartir a continuación, en la que se consumen al natural, sin procesar, ya que cuando estos se procesan a altas temperaturas, las grasas se oxidan y dejan de ser saludables. 

Receta de leche de avellanas

 Ingredientes

leche de avellanas


Imagen: blendbambu.com

  • 100 g de avellanas
  • 1 l de agua
  • Sal (opcional)
  • Vinagre de manzana fermentado (opcional)

Preparación

Dejamos en remojo las avellanas en un recipiente o bote de cristal, durante ocho horas mínimo (hasta doce horas) para activarlas. Opcionalmente, se le puede añadir una cucharada de sal o un chorro de vinagre de manzana fermentado. Al activar las semillas, potenciamos su contenido nutricional, las hacemos más digeribles y favorecemos una mejor absorción de sus nutrientes.

La proporción de los ingredientes es de 100 g de semillas, en este caso, avellanas, por cada litro de agua.

Transcurrido este tiempo, le quitamos el agua, que estará sucia, enjuagamos bien las avellanas y las secamos.

Añadimos las avellanas a la licuadora, y, a continuación, agregamos sólo un poquito de agua al principio (porque si añadimos todo el agua a la vez, las semillas flotarán y no se triturarán adecuadamente). De esta forma, la proteína vegetal pasa más directamente al líquido blanco que se genera al triturar, generando la leche vegetal. Licuamos durante unos veinte segundos, aproximadamente. Se genera en este momento una crema de avellanas que también se puede consumir ya directamente.

Para seguir con la receta de la leche de avellanas, agregamos ahora el resto del litro de agua, y terminamos de licuar durante unos segundos más, hasta comprobar que conseguimos una textura homogénea.

Por último, para una textura más fina, colaremos el contenido. El colador ideal es uno de tela, de malla fina con doble costura. Colaremos apretando bien la bolsa e intentando que salgan hasta las últimas gotas, en las que se habrán concentrado más proteínas.

Y ya estará lista la leche de avellanas, una bebida vegetal que puede consumirse tanto en dulce como en salado, agregando frutas, verduras, aceite de oliva.

Los restos que quedan de avellanas en la malla pueden aprovecharse para preparar otras recetas, como galletas, por ejemplo.

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